Una historia que dura 27 años — y termina este verano
Era 1999 cuando dos hermanas, Rosa y Carmen Luz, abrieron un pequeño taller en el corazón de Lima con una máquina de coser, una caja de agujas y un sueño más grande que la habitación donde estaban sentadas.
'Mamá nos enseñó a coser antes de que aprendiéramos a escribir', recuerda Carmen, la menor de las hermanas. 'Rosa siempre tuvo la visión — yo era la que sostenía el hilo mientras ella creaba. No sabíamos que viviríamos de esto durante 27 años ni que algún día tendríamos una lista de espera.'
Y la lista de espera — existía de verdad. A veces hasta de seis meses para ciertos modelos de bolsos inspirados en motivos dálmatas, que se convirtieron en el sello distintivo del Taller.
'Cada bolso salió de nuestras manos con amor y dedicación, puntada por puntada', dice Rosa, conmovida. 'Fue difícil tomar esta decisión. Pero Carmen y yo llegamos a un acuerdo — si cerramos, cerramos con dignidad. Y enviamos nuestras piezas a quienes nos siguieron por años, a un precio que les diga gracias.'"